Sin intención,
como supongo yo,
no te has cansado de generar en mí mas que sentimientos triste,
que a su vez logran tener belleza.
Que mis brazos vacíos reclamen tu presencia,
tiene su encanto.
Esto de extrañarte me gusta porque crea una esperanza,
y aunque vaga,
es suficiente por ahora.
Esperar por ese día
en el que ya no deba extrañarte me da miedo,
porque significaría que ya no me haces falta.
Y aunque se me oprima el corazón por no tenerte
y te necesite tanto como la ciencia a Newton o Einstein
no preferiría a nadie más para lastimarme,
por muy masoquista que sea,
que a ti y a tu ausencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario