Quisiera no tener que soltarte, poder aferrarme más a ti, pero no creo que sea posible, hace tiempo te convertí en mi vida y deje de vivir la mía. Trazamos sueños para los dos, todos girando a tus prioridades, porque mi única prioridad eras tú. Te he amado demasiado, me resulta increíble amarte todo lo que te amo, tú solo tienes que mirarme y me desarmo. Quizás estoy empezando a amarme como te amo o quizás estoy dejando de amarte, no lo sé.
No
quisiera decirte “adiós”, no quisiera despedirme, no quisiera admitir que
perdí, que nunca me quisiste como yo te quise. Soy yo quien te deja y aun así
eres tú quien se lleva mi corazón. No pudiste ver cuánto me dolían tus acciones,
eras tú quien rompía mi corazón y yo quien recogía los pedazos, una y otra vez.
¿Cómo pude estar tan ciega? Te amaba tanto que no me di cuenta que tú no me
amabas. Te perdía y me buscabas, y yo dejaba que me encontraras, siempre muy masoquista.
Nunca prometiste cambiar, yo solo lo esperaba, como quien busca justicia en la
ley. Quise tragarme el orgullo de nuevo, como siempre lo hacía, pero esta vez
me atragante con él, ya tuve suficiente de ti, de tu desamor e inmadurez. Debo
pensar más en mí, aunque este amor que siento me lleve a ti, aunque desee que
me ames y al mismo tiempo no amarte.
No quiero decirte “adiós”, hacerlo sería reconocer que algún
día puedo volver a verte.
¡Hasta nunca, amor mío!
Que gran léxico, y muy buena dicción, continúa escribiendo que así le harás un gran favor al mundo.
ResponderEliminarMe llegó.
ResponderEliminar